Javier Martín

Javier Martín

La servilleta es la madre de todas las panzas. La servilleta (de tela, por supuesto) es el capotillo del gastrónomo. A ella le debemos quites soberbios. Sin ella, las pecheras serían un mar trágico de lamparones. Y, como cantaba Sabina, nada más triste que un 

Local de Ensayo

Local de Ensayo

Andaba yo por Murcia cuando sucedió que comí muy bien; hecho que, por sí solo, merece el santo jolgorio de, después de digerirlo, contarlo. La santa bulla de compartirlo con ustedes, amables lectores. Lectores y visores, porque en este artículo encontrarán una tan larga galería 

Nardi

Nardi

Nardi. Con i latina. Latino como nuestro mar azul. Latino y serrano. En Hervás todo es serranito. Los vericuetos, la cuesta arriba y, a la vuelta, la cuesta abajo. Las calles acaban en montaña, que es como acabar cerca de Dios. Menos la calle Braulio 

La Milanesa

La Milanesa

La Milanesa es, en Mérida, una opción razonable. Quizá no sea territorio gourmet, pero resulta una propuesta a tener en cuenta por varios motivos. Quizá ninguno excepcional pero, tomados en su conjunto, bien pueden depararnos una grata experiencia culinaria. Vayamos por orden. De todo y 

Moncloa

Moncloa

Hube de resistirme. Mis amables anfitriones tenían en la canana cartuchos de más copete. ¡Y bien que resistí! Mucho me ensalzaron las setas que sirven en El Cisne Azul de Chueca (y me temblaron las carnes). Pero aguanté. Ni la mención de un asturiano postinero 

Azcona

Azcona

El Azcona es un insigne resucitado. No les voy a contar de nuevo la historieta del jugador blanquinegro que, allá por los lejanos años cincuenta, se vino de su Navarra natal a nuestro muy querido y muy entrañable Club Deportivo Badajoz. ¡Aúpa! Félix, De La 

Albalat

Albalat

Albalat es un tesoro. Para mí lo es. Y para los que llenan a diario su amplio salón también. Y para los que alborotan su barra, también. Pudiera ser que seamos muchos los equivocados, pudiera ser. Pero más bien parece razonable pensar que somos legión 

Succo

Succo

Plasencia sobre el Jerte. Plasencia detenida en sí misma. Pasearla por puro embeleso. Plasencia tiene ya, al menos para mí, la amigable dulzura de volver a ella. Del Hotel Alfonso VIII a la Plaza Mayor, Calle Talavera. Plasencia aún tiene el hálito de un mundo 

Acontece

Acontece

Háganse a la idea de que suena Elisete Cardoso; Mañana de carnaval, por ejemplo. Calma. Dulzura. En portugués. Al fin y al cabo, estamos en Portugal. Ante todo mucha calma. Quizá no sea el local propio para los devotos de Amalia Rodrigues; al menos si 

El Convento

El Convento

Las montañas nevadas, tan a dos pasos, coronan de gloria la Hospedería. La envalentonaban. Entre ellas y la Hospedería un camino empedrado de castañas. Frío y lluvia,… y todo el misterio del hombre pequeñito bajo la montaña embravecida. En el comedor casi tanto frío como